BARROCO AUSTRAL junio 5, 2018

A veces pienso en los segundos hinchados cuando hace unas horas arrancaba deidades desde las sustancias de las cuerdas para ponerme a tono con Silvio, pero ahora en esta bodega llena de cacharros seriados en cajas plataneras, con ese olor a humedad que despluma cualquier discurso sobre el imperativo moral. Afuera, veo por esa “duendezca” ventana distingo a los Bell con sus aspas rebanando los cielos mientras cuelgan reflectores hacia las canchas de baby donde con mimetizado talante desnudan a los padres frente a sus hijos para humillar en silencio.

Y yo aquí en medio de los océanos de colores y formas que quieren decir sin decir, mientras no encuentro orden para la existencia de las materias sensibles guardadas  al  infinito cuando no somos capaces de tener cajitas azules para todas las conversaciones posibles. Meditemos que a muchos “los fueron” sin poder terminar sus conversaciones. Un país con un conversar incompletado es un objeto que perdió realidad. Entonces qué sentido tiene coleccionar, conservar e investigar objetos si hay palabras de alguien perdidas para siempre.

Miro todo el orbitar relacional de lo expuesto  e igual me siento vacío al jamás oír aquellas voces. Me voy y dejo cerrado el museo.

 

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Estudiante de Trabajo Social, pintor digital y viajero de vario mundos

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Una noche en el #museo ... bajo estado de sitio by BARROCO AUSTRAL. is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 Internacional

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